La imaginación del ser humano va más allá de sus propios límites.
Un descubrimiento da lugar a grandes especulaciones, grandes mentiras y grandes errores.
La tecnología, por lo tanto, no es la excepción. La creación de la “red de redes” es tan complicada como el ser humano mismo, o es él quién la convierte en eso.
Lo que inicialmente comenzó como un proyecto de comunicación que se convertiría en un espacio de libre expresión se convirtió, como todo en esta vida, en un negocio redondo para las grandes empresas que intentan monopolizar las redes, la información y el poder.
Afortunadamente, otra de las leyes de la vida es que para cada acción hay una reacción y con el “boom” del Internet en los noventas y la controversia alrededor del acceso a esta nueva herramienta, la respuesta de los cibernautas inconformes con la censura no se hizo esperar.
Los “hackers” son resultado de las presiones e injusticias de la comunicación, son los revolucionarios de la red, pero me refiero a los que en un inicio intentaron abrir los espacios y detener la brecha de poder, no a los que actualmente realizan vandalismo virtual inventando, mutando y enviando miles de virus que perjudican el trabajo de otros sin justificación (crackers).
En este mundo globalizado y neoliberal, todo lo que esté en contra del sistema “huele a comunismo”, es que acaso creen la naturaleza rebelde de la juventud se debe a movimientos políticos, pero no es así. Es la necesidad inherente del ser humano por sentirse protagonista de su propia historia y el rechazo a la dependencia de sistemas represión, una necesidad que se expresa por todos los medios imaginables hasta convertirse en un ciclo interminable de protesta.
Todo en este mundo está computarizado, somos co-dependientes de la tecnología, el mundo se mueve al ritmo de los avances tecnológicos y vivimos en función de ellos, somos esclavos de su practicidad.
¿Cuál es el precio real que se nos cobra por pertenecer a las redes? La paranoia del mundo, el consumismo y sus las mutaciones del uso indiscriminado de la tecnología.
Piratear no es un crimen es una actitud de supervivencia, las personas siempre encontraran la manera de acoplarse a alas realidades y exigencias del mundo de acuerdo a sus posibilidades y con las herramientas que estén a su alcance.
Si bien es cierto la anarquía no es la solución pues alguien debe tener el control y el orden de las cosas, a la hora de que se comienza a monopolizar un asunto hay que recordar que el poder lo ejerce cada quien desde su espacio y no tenemos por que invadir o violentar la libertad y la privacidad del otro.
“Exigimos acceso libre a la información pero eso debe venir con un poco de responsabilidad”,
En algún lugar del mundo...
Hace 12 años
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